Crece el coro de oposición a las políticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra personas sin documentos, al que se sumaron ciudades que están ordenando a sus departamentos de policía romper relaciones con agencias federales de control migratorio, así como condados que prohibieron la instalación de centros de detención junto a miles de personas –ciudadanos ordinarios y personajes famosos– que exigen la liberación de niños retenidos.

Stephen Miller, el subjefe de gabinete de la Casa Blanca y arquitecto principal de las severas políticas antimigrantes de la actual administración federal, ha insistido en que se avanza con el plan de deportar a millones de personas, pero el desplome en el apoyo público para esta campaña ha reducido el número y el tono de las declaraciones oficiales sobre el tema.

Desde granjeros republicanos en Wisconsin, quienes dependen de la mano de obra migrante, a votantes latinos pro Trump en Florida, la Casa Blanca reconoce que enfrenta críticas aún entre sus bases más fieles.

También prohibió que la ciudad firmara cualquier acuerdo con autoridades federales para arrestar inmigrantes.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *