Puerto Rico comenzó a aplicar medidas de racionamiento de agua ante la severa sequía que afecta a gran parte de la isla y que llevó a las autoridades a declarar el estado de emergencia.

A partir de este viernes, miles de habitantes de las ciudades de Canóvanas y Río Grande enfrentarán cortes programados de hasta 48 horas en el suministro.

El presidente de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, Luis González, explicó que la falta de lluvias y los problemas en la infraestructura hídrica han reducido considerablemente la disponibilidad de agua, por lo que no se descarta ampliar el racionamiento a otras regiones si las condiciones continúan empeorando.

De acuerdo con el Monitor de Sequía de Estados Unidos, cerca de 2.3 millones de personas viven actualmente en zonas afectadas por la sequía. Las autoridades reconocieron que la red de distribución arrastra décadas de falta de mantenimiento e inversión, situación que ha agravado la crisis y obligado a implementar medidas extraordinarias para garantizar el recurso.

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