En un ring improvisado entre las tiendas de un campamento de desplazados del sur de la franja de Gaza, un grupo de niñas y adolescentes golpea con fuerza a su oponente, siguiendo las instrucciones de un entrenador.Osama Ayub tenía un club de boxeo en la ciudad de Gaza, en el norte del territorio palestino, que quedó destruido, al igual que su ca-sa, durante los devastadores ataques de Israel. Ahora está refugiado en Jan Yunis, en el sur, y decidió poner sus habilidades deportivas al servicio de los desplazados, que se hacinan por decenas de miles en refugios improvisados.En el ring, instalado sobre la arena, las deportistas se enfrentan entre ellas, alentadas por sus compañeras, y otras entrenan con un saco de boxeo.“Las jóvenes se vieron afectadas por la guerra y los bombardeos. Algunas perdieron a su familia o a seres queridos. Sienten dolor y quieren liberarlo. Encontraron en el boxeo una forma de expresar sus emociones”, subrayó Ayub. “Sus familias vienen a verlas, se sienten felices y las animan”.Tres veces por semana, los sábados, lunes y miércoles, Ayub dirige estos entrenamientos gratuitos destinados a 45 boxeadoras de entre 8 y 19 años. Post navigation Más atletas de EU defienden el derecho a opinar sobre su gobierno Casos de Aaliyah y el Mazatlán exhiben falta de garantías para las jugadoras, dice especialista