La fase regular de la Liga Mx se ha considerado una montaña rusa. Equipos que lideraron la clasificación general, con altos niveles durante los primeros partidos, empiezan a perder posiciones mientras otros les dan alcance. 

A menos de 15 días para la última jornada, el Toluca logró ayer su pase a la liguilla con altibajos. De ser líder y único invicto, el actual bicampeón del fútbol mexicano quedó atrapado entre resultados adversos y apenas alcanzó el empate (1-1) -el tercero en sus cuatro recientes compromisos- ante el Atlético de San Luis, en una noche que para muchos estuvo marcada por la polémica arbitral.

Las lesiones y el cansancio acumulado por la disputa de la Copa de Campeones de Concacaf, donde el miércoles visitará al Galaxy de Los Ángeles en la vuelta de los cuartos de final (0-0 en la ida), afectando a los Diablos en la recta final del torneo. Desde el empate ante el Atlas (1-1) hasta la derrota en Querétaro (1-0), el técnico argentino Antonio Mohamed tuvo que resolver la ausencia de Marcel Ruiz y el bajo nivel de juego de su capitán, Alexis Vega, mediante rotaciones. 

Este contraste resultó llamativo, porque, de mantenerse imbatible durante 13 fechas, el Toluca comenzó a resentir el desgaste en sus siguientes compromisos: compitió y se mantuvo cerca de los primeros lugares, aunque no al mismo ritmo con el que arrasó en las primeras fechas. 

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