La intervención emprendida por las autoridades de Iztapalapa para rehabilitar el Cerro de la Estrella se ha vuelto crucial ante el avance de la mancha urbana, ya que este parque nacional es uno de los pocos respiros ambientales de la demarcación, debido a que forma parte del reducido 2 por ciento de áreas verdes que sobreviven en el territorio, señaló en entrevista Adriana Bustamante Castellanos, directora general de Desarrollo Sustentable de la alcaldía.
Con una inversión de 3.5 millones de pesos en 2025, se busca devolver estabilidad al ecosistema, donde se sembraron 20 mil plantas nativas y se espera superar esa cifra este año. Además, se recuperaron casetas de vigilancia abandonadas y se instalaron sanitarios. Sin embargo, la propia alcaldía reconoce que la intervención es apenas un primer paso frente al desgaste ambiental.
En un recorrido se constató el reto: zonas calcinadas por incendios, plagas en la vegetación, basura en los límites del cerro, erosión del suelo por las veredas que senderistas trazan fuera de las rutas autorizadas y la pérdida drástica de biodiversidad. Al respecto, señaló que, junto con la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema), se han detectado más de mil árboles muertos, muchos invadidos por chayotillo, muérdago y escarabajo descortezador.
Los troncos secos fueron reaprovechados como barreras naturales para retener el suelo y mantener la materia orgánica. En total se acondicionaron nueve corredores de 700 metros lineales cada uno.

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