Las redes sociales se inundaron con la hermosa vista del monte Fuji japonés, cubierto de nieve, alzándose sobre una pagoda roja, y los efímeros cerezos en flor que anuncian la llegada de la primavera.

Los turistas que buscaban recrear una foto similar llenaron este tranquilo pueblo al pie de la montaña en poco tiempo. Las quejas no tardaron en llegar: gran concentracion de personas; grandes cantidades de basura; extranjeros maleducados que llamaban a las puertas de las casas para pedir prestados los baños o incluso turistas haciendo sus necesidades en los patios delanteros.

La situación fue en tal aumento que, en febrero, las autoridades de Fujiyoshida anunciaron la cancelación del festival anual de los cerezos en flor de este año, que comenzó hace una década como una forma de promover el turismo.

Lo que los lugareños señalan “contaminación turística” ha manifestado un problema más amplio para Japón: a medida que se agrava el malestar económico del país, las autoridades están ansiosas por el impulso económico que supone el aumento del turismo, aun cuando las comunidades locales se encuentran totalmente desprevenidas ante lo que un pequeño ejército de visitantes extranjeros significa para sus comunidades.

La llegada de 10 mil turistas diarios “amenaza la vida cotidiana de los residentes”.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *